Agricultura
Uno de los usos más antiguos de la cal viva es el encalado en la agricultura. La importancia del pH del suelo, del calcio y del magnesio para la fertilidad del mismo se comprendió hace aprox. 150 años. Durante más de 100 años se ha empleado cal viva y cal apagada para el encalado de los campos. En los últimos años ha ido en aumento la utilización de caliza por su mayor disponibilidad y su bajo coste. En determinadas zonas y países se sigue prefiriendo, sin embargo, la cal viva, pues la acidez del suelo puede corregirse con ella mucho más rápidamente que con caliza molida.
Con la creciente acidificación de lagos y bosques – a menudo como consecuencia de la mayor concentración de azufre en la atmósfera procedente de las plantas térmicas a carbón y de las emisiones industriales – se ha incrementado considerablemente el encalado de estas zonas.
Otras áreas de aplicación de cal y de dolomía en la agricultura son el compostaje de materias orgánicas, el manto de paja en los gallineros (prolonga la duración y aumenta la protección contra parásitos y enfermedades), la descomposición y desinfección de animales muertos, los fertilizantes compuestos y la recuperación de los terrenos contaminados.
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